Parece que la tendencia de “lo natural” ha calado hondo en la sociedad. Tanto en el trabajo, en la publicidad y en la vida en general. Cada vez se utiliza más el argumento de la naturalidad como símbolo de un producto saludable y seguro.
El uso de productos naturales no es nada nuevo
Las plantas medicinales han sido utilizadas desde siempre, pero debemos hacerlo con cuidado. Podemos seguir obteniendo múltiples beneficios a partir de ellas, pero parece un poco ingenuo pensar que el mecanismo de acción de las plantas medicinales sea muy distinto al de otros medicamentos.
Mecanismos análogos
Por supuesto, numerosos medicamentos proceden del estudio exhaustivo de las plantas medicinales y de sus mecanismos de acción en nuestro organismo. De este modo, a partir del Sen se obtuvieron los senósidos A y B, potentes laxantes estimulantes. O de la Belladona se obtuvo la atropina, anticolinérgico usado por la mismísima Cleopatra para dilatar (embellecer) sus pupilas.
Estos son claros ejemplos, de que las plantas medicinales siguen mecanismos de acción análogos a los de los medicamentos, la mayoría se unen a receptores, produciendo una acción fisiológica en nuestro organismo. Así, como los medicamentos tienen efectos adversos, las plantas medicinales también los tienen.
A veces podemos encontrar personas reacias a aceptar esta realidad, que ven las medicinas y las plantas como dos rivales que juegan en la misma liga, en nuestra salud. Nada más lejos de la realidad.
Antes hemos hablado de cómo la industria farmacéutica y la medicina se han nutrido del conocimiento de las plantas para conseguir medicamentos. Se puede decir que son dos hermanos que se complementan perfectamente, ya que la industria de los medicamentos también ha ayudado a las plantas medicinales a progresar: nuevas técnicas de extracción del principio activo, formas farmacéuticas para mayor comodidad de los pacientes, etc.
Los productos naturales también pueden interactuar
Hay que dejar claro que los productos naturales siguen siendo perfectamente útiles, abarcando un abanico sanitario muy amplio, pero para su correcto uso debemos estar correctamente asesorados. Por ejemplo, cuando se compra Hipérico (Hierba de San Juan) se debería preguntar al usuario si toman otros medicamentos, ya que puede interaccionar con ellos, disminuyendo sus efectos. O si toman Ginseng les pregunten a ver si tienen algún problema cardiaco o de tensión arterial, dolencia, ésta última, que también habría que tener en cuenta si se toma Cola de caballo.
Los profesionales de la salud, entre los que me incluyo, debemos estar obligados moralmente a conocer más la farmacognosia, farmacología de las plantas medicinales, y así poder ayudar más a los pacientes que demanden este servicio.