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EDITORIAL
La triste canción de la patata
La crisis financiera se lleva por delante el tubérculo que alimenta a tres de cada diez habitantes del planeta
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Por EVA SAN MARTÍN
esanmartin@ambientum.com |
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Una de las anécdotas más sorprendentes de la música de los años 50 cuenta que el rockabilly Carl Perkins escribió Blue Suede Shoes sobre un viejo saco de patatas, y la grabó después en los destartalados estudios de Sun Records. No podía sospechar el impresionante éxito de su canción, que crecería cuando la grabó el mismo Elvis Presley.
La historia de Perkins viene al caso |
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por una melodía más triste que la entonada por los zapatos de gamuza azul, pero que tiene como protagonista de nuevo al conocido tubérculo. El escenario de esta canción es la crisis financiera que atraviesa nuestro mundo: |
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| la recesión amenaza con reducir de forma drástica la producción mundial de papas. |
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Es una de las conclusiones del informe Nueva luz sobre un tesoro enterrado , de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO).
La alimentación del 35% de la población mundial depende directamente de que este tubérculo llegue a los hogares. Sólo en 2007, se recolectaron 325 toneladas de esta planta. A nadie sorprende que la mitad fuera producida en los países más pobres del planeta.
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La solución al campo debe aunar a la ciencia, y así acabar con la mera subsistencia
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Los técnicos de la FAO temen que el frenazo bancario reduzca las ayudas al desarrollo de los países desarrollados. De estas subvenciones dependen los agricultores para sacar adelante sus cultivos. La situación se agravaría si |
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los estados más ricos suben los ya desequilibrados aranceles a la importación de productos.
Para que la crisis financiera no acabe en urgencia alimentaria se deben de poner en marcha medidas que protejan el campo. Pero la solución, además, pasa por la ciencia. Una inversión para la investigación con variedades productivas y resistentes, permitiría a los agricultores más desfavorecidos salir de la producción meramente de subsistencia, y ser más competitivos. Es lo que la FAO ha llamado una ciencia para los pobres .
Medio siglo después de aquella letra mítica de Perkins escrita en un terrenal saco de papas, la pieza del compositor de
Tennessee sigue fascinando. Valga una metáfora para la reflexión: de los zapatos de gamuza azul que entonaba el Rey del rock al saco de patatas, sólo hay una diferencia: el esfuerzo de un trabajador.
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