En España, el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, está siendo partícipe de la defenestración de la agricultura tradicional y de la proliferación del negocio transgénico y químico. Para apreciar la ceguera del Ministerio de Medio Ambiente
y Medio Rural y Marino (MARM), revisen con atención estás dos notas recientes:
1- El 3 de abril, el MARN hizo público un informe en el que no creía necesarias reformas urgentes para mejorar el margen de ganancia de los citricultores españoles.
Es decir, el hecho de que éstos vendan su producción más barata que hace dos décadas, y en muchos casos, por debajo de los precios de coste, no es alarmante para la administración. Los “planes de salvamento” con sus estratosféricas sumas de dinero público, se los llevan los de siempre.
“ La mejora productiva no está directamente relacionada con la rentabilidad, porque no soluciona el problema troncal: el esquelético precio que recibe el agricultor en el campo”
2- El 8 de abril, el ministerio que debería velar por el medio ambiente y la agricultura, editó un manual de buenas prácticas agrícolas en la aplicación de fitosanitarios, en el que se reconoce que “…los productos fitosanitarios son imprescindibles, ya que constituyen la base de la defensa de las cosechas frente
a las plagas y hacen rentable la producción de alimentos de calidad.
De esta forma, la guía explica que prescindir del empleo de los herbicidas daría lugar a unas pérdidas de producción entre el 20 y 30% como valor medios, pudiendo llegarse a valores de hasta el 75%. Otro tanto puede decirse de los insecticidas y de los fungicidas, gracias a los cuales se asegura que al consumidor llegan unos alimentos de calidad, exentos de microorganismo que puedan ser peligrosos para su salud".
"Para combatir los microorganismos existen otros métodos diferentes a unos productos químicos, que pueden resultar muy peligrosos”
Rentabilidad de los productos
Lo que para la mayor parte de las organizaciones agrarias y de consumidores es un lastre, para nuestros representantes es una oportunidad de negocio. Lo que para nuestros representantes no es problema alguno (abuso en el precio de compra), para las organizaciones sociales es el auténtico lastre ¿Quién comanda el MARN? ¿ Hugh Grant? ¿O tal vez la Duquesa de Alba?
El asunto de la mejora productiva por unidad de superficie no va relacionado directamente a la rentabilidad, ya que simplemente no soluciona el problema troncal: el esquelético precio que recibe el agricultor en el campo. Es más, una mayor producción de un cultivo x en una determinada región, puede acabar derrumbando los precios. De hecho, los citricultores valencianos, desde hace años vienen exigiendo medidas a las diferentes administraciones para que detengan el cultivo de nuevos plantíos que saturan el mercado y micronizan los precios.
Sin duda alguna, la agricultura ecológica es en sí, el mejor argumento para contrarrestar los panfletos del MARN, en cuanto a rentabilidad y calidad. Porque también para combatir los microorganismos existen otros métodos diferentes a unos productos químicos, que pueden resultar muy peligrosos.
Por último, dejar claro que los compromisos sociales de Monsanto y de otras corporaciones, sólo son polvo cósmico. Como se ha visto, entre sus objetivos no está precisamente “ayudar a mejorar el nivel de vida de los agricultores…” ni “…ayudar a cosechar más alimentos, a utilizar menos pesticidas y a mejorar sus oportunidades económicas .”. Estos dicharachos no son más que marketing comercial, que hoy en día, a casi nadie engañan.