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El frágil equilibrio ecológico que mantienen las comunidades de flora y fauna marinas se rompe con facilidad por actividades agresivas para las poblaciones, como la pesca abusiva de ejemplares por encima de los límites que garantizan la sostenibilidad de las poblaciones.
Rediseñar el especio marino
En este sentido, la comunidad europea cree que es necesario redibujar el mapa oceánico. Delimitar distintas zonas de pesca, y fijar para cada una de ellas una nueva figura de protección que regule los usos y prácticas permitidas.
“Urge”, dicen los representantes de pesca comunitarios, “definir un nuevo escenario de los mares y océanos sobre la base de la identificación, regulación y protección de espacios marinos”.
La delimitación de zonas propuesta por los diferentes países tiene su extensión del nivel global al regional e incluso local. Con el fin de que la zonificación se desarrolle “para todas y cada una de las actividades marítimas”.
Las diferentes regiones servirían para ejecutar las medidas de conservación. Y ordenar las prácticas permitidas a las pesquerías . Los impactos de la actividad pesquera, dice la comunidad europea, se pueden reducir. El conocimiento científico, y el respeto al funcionamiento de los ecosistemas marinos y de sus comunidades explicará las claves de la zonificación.
“Además, la innovación tecnológica evitará capturas accidentales, estableciendo medidas de protección de los ecosistemas sensibles, de la biodiversidad y de los hábitats” que permita respetar los comportamientos de los recursos marinos.
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