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Clonación para el consumo humano: ¿Un paso hacia delante o hacia atrás?
La clonación de animales para el consumo humano está en el foco de atención de la ciencia y de la comunidad ecologista, y es objeto de posturas encontradas. La seguridad del consumo de los alimentos obtenidos por esta vía, sus efectos adversos sobre los especímenes clonados y los dictámenes de las autoridades han creado en los últimos tiempos un caldo de cultivo ideal para el enfrentamiento entre sus defensores y sus detractores.
Francisco Javier Molina García
redaccion@elmercadoecologico.com

Introducción

Hace 14 años, en 1996, el universo informativo se veía sacudido por una noticia a primera vista sorprendente: por primera vez el hombre había sido capaz de clonar un mamífero a partir de una célula adulta: la célebre oveja Dolly. Desde entonces hemos asistido, aunque quizá con un papel mediático secundario, a una controversia que ya tiene un sabor añejo: clonación sí, clonación no. En un principio, el debate se ha venido refiriendo a las aplicaciones sobre el hombre, pero nos centraremos en otra vertiente del asunto: la producción de alimentos.

Junto a otras posibilidades como la terapia génica, figura el uso de la clonación de animales para obtener alimentos, ya sea a través de su carne o de productos derivados, como la leche. Esta técnica haría posible el incremento de la calidad de los mismos, porque permitiría la selección de los mejores ganados. Por otro lado, las corrientes opositoras aducen que la clonación es un modo de hacer sufrir a los animales, porque padecen un envejecimiento prematuro y son más proclives a desarrollar determinadas enfermedades.

Posturas encontradas: el ejemplo estadounidense

El caso de Estados Unidos es un ejemplo de las dos corrientes enfrentadas. En enero de 2008, en EE UU se daba el primer paso hacia la introducción de animales clonados en la dieta, tras concluir su Administración de Alimentos y Fármacos (FDA) que los alimentos procedentes de vacas, cerdos y cabras clonadas eran tan seguros para la salud como cualquier otro. Desde entonces, distintos grupos opositores se han movilizado y proclamado que la mayor parte de la sociedad norteamericana no acepta dichos productos; señalan que en los animales clonados se observa un mayor número de defectos congénitos, discapacidades y muerte prematura (http://www.hsus.org/). Y es que Estados Unidos podría considerarse un auténtico paradigma de las posturas enfrentadas que provocan los alimentos procedentes de especímenes clonados: sus defensores esgrimen los favorables dictámenes de los organismos internacionales sobre la seguridad de su consumo, y algunos aluden a intereses comerciales, principalmente del Viejo Continente, para evitar que su industria pierda terreno con Estados Unidos, gran potencia en lo que a esta tecnología se refiere. Podemos observar una muestra de ello en el siguiente artículo publicado en The Wall Street Journal (http://online.wsj.com/, en castellano en http://www.viagen.com/).

Informes de autoridades: ¿es seguro su consumo?

Hasta el momento, podríamos decir que en sus informes las autoridades internacionales abren la puerta a la producción de alimentos mediante la clonación, pero no del todo. A petición de la Comisión Europea el pasado mes de mayo, la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) llevó a cabo una actualización de la evaluación del riesgo de la clonación de animales para el consumo humano, sin apreciar diferencias entre la carne y la leche de los clones y su descendencia, y las procedentes de la cría convencional.

No obstante, el documento recoge que la tasa de mortalidad y el número de animales nacidos con malformaciones es superior cuando se ha empleado la clonación. Estos datos se refieren a ganado bovino y porcino, concluyendo la autoridad que no existen datos suficientes sobre otras especies (http://www.efsa.europa.eu/en/scdocs/doc/1784.pdf).
“El caso de Estados Unidos es un ejemplo de las dos corrientes enfrentadas”


Teniendo estos datos en cuenta, ¿qué podríamos concluir en cuanto a la seguridad de su consumo? Por un lado los informes de la EFSA no parecen hallar perjuicios para la salud de los consumidores de estos productos; en cambio desde la Asociación Nacional para la Defensa de los Animales (ANDA) nos indican que “no se han efectuado suficientes estudios fiables y mantenidos en el tiempo. Preferimos curarnos en salud y no utilizar unos productos que no son necesarios, que en el futuro podrían traer problemas, y que para los animales sí han demostrado representar problemas de salud y bienestar”.

Ventajas e inconvenientes

En principio, la utilización de esta tecnología se traduciría en la clonación de los animales con mayor potencial reproductivo y resistencia a enfermedades. Se mejoraría la calidad de los alimentos o incluso podría llegar a aumentar su productividad, por ejemplo mediante copias de animales que engorden con más rapidez.

En la otra cara de la moneda, al margen del estado actual de esta tecnología, probablemente con gran margen de perfeccionamiento, tenemos los posibles efectos nocivos sobre la salud de los animales clonados y otros factores como la disminución de la variabilidad genética de las especies sobre la que se utilice, que pueden desaconsejar su empleo. Además, está el elevado coste económico del procedimiento en sí, que puede hacer que las compañías dedicadas a la clonación se inclinen por que sean las crías de los clones las que proporcionen los productos.

Como vemos, la cuestión se presta para que se aprecien dos facciones bien diferenciadas: el aumento de la calidad frente a los efectos nocivos sobre los animales. Y hemos tratado de dejar al margen la parte ética del problema, que desde ANDA nos resumen: “Realmente, ¿debemos tratar a otros seres vivos que sienten y padecen como simples objetos de una cadena de producción?”.

Señores, tenemos debate para rato.
“Aumento de la calidad de los alimentos vs efectos nocivos sobre los animales”
 
  RECETAS ECOLÓGICAS

PRIMER PLATO: Puding de calabacín con salsa de pimientos
SEGUNDO PLATO: Escalopines de Seitán a la pimienta verde
POSTRE: Natillas de coco y canela con leche de soja

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