La celiaquía es un problema muy antiguo, cuyas primeras descripciones médicas, a cargo de Areteo de Capadocia, datan del segundo siglo después de Cristo. Pero parece que en nuestro mundo no nos lo hemos tomado en serio hasta hace unos pocos años. ¿Imprevisión, desconocimiento? Hagamos un repaso de esta enfermedad que afecta a un 1% de nuestra población.
Aunque ese dato del 1% no es del todo real. Según expertos se trata de una de las enfermedades más infra-diagnosticadas que existen. Los síntomas del enfermo se achacan a otros problemas o no se les da la importancia que requieren hasta que es demasiado tarde, pudiendo esto desembocar en la muerte del enfermo.
En cuanto a la fisiología de la celiaquía, diremos, para no extendernos, que la proteína gluten (o gliadina) provoca una reacción autoinmune contra las microvellosidades intestinales, sobre todo de la primera porción del intestino delgado.
Esto resulta tremendamente importante, ya que estas microvellosidades se ven deformadas, pierden su forma en cepillo, se engrosan, viendo muy disminuida su función en el cuerpo humano: son las principales responsables de la absorción de nutrientes.
Cada vez se diagnostican más casos de celiaquía en adultos
A partir de aquí, podemos explicar los dos grandes grupos de problemas derivados: el primer grupo, como consecuencia de la producción constante de reacciones autoinmunes; y el segundo, como consecuencia del déficit de muchos nutrientes en nuestro organismo.
Dentro de los primeros, hay que destacar la dermatitis herpetiforme, diabetes, problemas tiroideos y un incremento de riesgo de cáncer de linfocitos T, entre otros.
Dentro de los segundos, raquitismo, retraso de crecimiento, anemias de varios tipos...
La toma de gluten por parte de un celiaco provoca síntomas típicos a nivel intestinal: diarrea, flatulencias, hinchazón de abdomen...
Pero el tratamiento es sencillo: dieta exenta de gluten DE POR VIDA. La mejora de las microvellosidades es relativamente rápida, y con ello se recupera la normalidad en la mayoría de los casos. Por supuesto, si después de mejorar, el paciente vuelve a tomar gluten, otra vez empeorará.
Sospechosos habituales y contaminación cruzada
El trigo, la cebada y el centeno son los principales peligros para estos pacientes. La avena no debería ser un problema, sin embargo existen muchos casos de contaminación cruzada al utilizarse las mismas máquinas para su producción, o al estar en contacto de alguna otra manera, lo que hace desaconsejable su uso.
Debido a esta contaminación cruzada, hay muchos otros alimentos que pueden contenerlo aun sin saberlo incluso los mismos fabricantes.
Es por ello, que resulta vital una correcta legislación y etiquetado de estos productos.
Y este es un tema poco trabajado a nivel español y europeo. Actualmente en España nos podemos encontrar con dos niveles de etiquetado de estos productos.
El primero, desarrollado por FACE (Federación de Asociaciones de Celiacos de España), nos asegura un control y seguimiento de la elaboración del producto que garantiza unos niveles de gluten inferiores a 10 partes por millón ( ppm ) (o miligramos por kilo).
logotipo de FACE (Federación de asociaciones de celíacos de España).
El segundo, menos estricto, es el símbolo internacional de “sin gluten”, que nos puede indicar que un alimento es “sin gluten” cuando posee unas cantidades inferiores a 20 ppm, aunque cantidades tan poco restrictivas se ha demostrado que pueden dañar el intestino.
También puede significar que un alimento es de bajo contenido en gluten cuando contiene entre 20 y100 ppm, lo que ya provocaría sintomatología clara en un celiaco.
Lo tremendamente peligroso es que este segundo símbolo es utilizado por diversas empresas que no pasan ningún tipo de control valiéndose de un vacío legal, lo que hace, en opinión de expertos, que no sea válido para orientar a pacientes celiacos.
Logotipo que indica que un producto es de bajo contenido en gluten.
No sólo un problema infantil
Volviendo a la enfermedad en sí, además de los casos conocidos desde la edad infantil, cada vez se diagnostican más casos en adultos, donde los pacientes con una predisposición genética se ven inducidos por algún factor externo (parto, cirugía a nivel gastrointestinal) que les hace desarrollar la enfermedad. Y lo que es más peligroso: se suele achacar a otras causas. Por eso una detección a tiempo es vital en estos casos. De hecho, el aumento del número de pruebas que se solicitan para el diagnóstico de la celiaquía habla bien de la concienciación de los médicos acerca de esta enfermedad.
Conclusiones
Hay que insistir a los celiacos en una cuestión: dieta sin gluten significa sin gluten. Es necesario tomar precauciones ante la contaminación cruzada, tanto en los restaurantes que nos prometen comida sin gluten, pero que luego cortan todo en la misma tabla y no tienen un área destinada aparte, como en el supermercado con alimentos que nos prometen un alimento sin gluten, o con bajo contenido en gluten. En ese sentido el sello de FACE es la mejor de las garantías en la actualidad.
El tratamiento
es sencillo: una dieta sin gluten de por vida