Vida Sana propone a los niños trabajar en su propio huerto ecológico.
En las primeras etapas de la vida de una persona, su capacidad de aprendizaje y adaptación es enorme. El infante actúa como una auténtica esponja que absorbe todo aquello que le llega, tanto lo bueno, como lo malo. Según el suizo Jean Piaget, “la instrucción del aprendizaje postula que la enseñanza o los conocimientos pueden programarse, de modo que pueden fijarse de antemano unos contenidos, métodos y objetivos en el proceso de enseñanza”. Pues bien, si estas enseñanzas están dirigidas a conseguir el objetivo del respeto y el amor al medio ambiente, el escolar tendrá muchas posibilidades de adoptarlas a su propia personalidad.
Desde las escuelas se da forma a la sociedad del futuro. Y el futuro del medio ambiente es incierto. Según el informe IAASTD (Evaluación internacional del conocimiento, ciencia y tecnología agrícola en el desarrollo), “La agricultura ecológica puede nutrir al mundo, proteger la biodiversidad y mitigar el cambio climático”. Con esta premisa, lo mejor es que nos pongamos cuanto antes a mostrar a nuestros escolares cuáles son los fundamentos de la agricultura ecológica y por qué es beneficiosa sobre el medio ambiente y sobre nosotros mismos.
En las primeras etapas de la vida de una persona, su capacidad de aprendizaje y adaptación es enorme
En este campo, existen iniciativas que están ayudando a promover la agroecología, acercándola a los colegios. Como ya decía el compositor Gustav Mahler, “no hay más que una educación, y es el ejemplo”, y esto es, precisamente, lo que quiere promover la asociación Vida Sana. Con su iniciativa De la huerta a casa, pretenden mostrar a los niños el funcionamiento de un huerto ecológico.
Esta actividad se basa en la distribución, por centros de Primaria y primer ciclo de Secundaria de Cataluña, una maleta pedagógica con cuentos, libros o DVDs para que los niños puedan aprender cuestiones relacionadas con la sostenibilidad o la agricultura ecológica. “Se trata de un material muy bueno sin precedentes y que ha tenido gran aceptación”, explica Ángeles Parra, presidenta de la asociación Vida Sana. Ángeles también es la directora del festival Mamaterra, Festival Ecológico de la Infancia, donde niños y padres participan como protagonistas en diferentes actividades y talleres, convirtiéndose en ingenieros agrónomos, cocineros, artistas o expertos en energías renovables.
La agricultura ecológica puede nutrir al mundo, proteger la biodiversidad y mitigar el cambio climático
Desde Andalucía también pretenden renovarnos en nuestro conocimiento sobre sostenibilidad y agricultura ecológica. EcoLógicaMente es una cooperativa formada por mujeres y especializada en la divulgación y transferencia de información a toda la sociedad. Alicia Sevilla, miembro de esta iniciativa jiennense, explica cómo “El olivar es un motor económico en Andalucía y sin embargo, el manejo inadecuado que se hace de él, en la mayor parte del territorio andaluz, supone que este cultivo acarree una gran cantidad de problemas sociales, económicos y sobre todo, ambientales. Según los resultados de los informes PISA de educación en Europa, se reflejan profundas deficiencias de las competencias científicas en la generalidad de los centros educativos andaluces. Desde EcoLógicaMente nos esforzamos para fomentar la participación de toda la comunidad educativa en torno a estas cuestiones. Por eso, cada año buscamos con ahínco la financiación que nos permita celebrar un Congreso Científico Escolar sobre Olivar Ecológico”.
“Con el Congreso Científico Escolar sobre Olivar Ecológico, además de formar al profesorado en el conocimiento de estos y otros problemas de olivar y en su adaptación al currículum escolar, conseguimos que sea el propio alumnado quien explore y conozca su entorno a través de técnicas de investigación propias de las ciencias ecológicas, biológicas y humanas”, describe la bióloga y experta en agricultura ecológica Alicia Sevilla.
Las dos propuestas relatadas son dos de los mejores ejemplos que existen en nuestro país sobre cómo se pueden acercar conceptos básicamente complicados, como agroecología o sostenibilidad, a las escuelas. Afortunadamente no son los únicos, sino que iniciativas como éstas no dejan de surgir y evolucionar. Quizás en un futuro no muy lejano, este tipo de cultura y conocimiento consiga hacerse un hueco en la sociedad, y que ésta lo asimile como básico y cotidiano. Todos lo agradeceremos.