La cooperativa catalana, que surgió a partir de la actividad de la ONG Amics de la Natura, importa, distribuye y comercializa en tiendas de Comercio Justo desde 1992 productos textiles, de alimentación y artesanía, que provienen de grupos de artesanos y productores de países del sur.
Las ventajas del comercio justo son evidentes: A los productores se les paga más y se produce a menor escala aunque el proceso deriva en precios de venta extremadamente altos, una de las críticas más recurrentes entre los escépticos del movimiento.
Sea como fuere, el movimiento de Comercio Justo enfocado a la indumentaria genera hoy altos ingresos en firmas internacionales que poseen sus propias líneas “ecológicas”, “justas” o “éticas”, aunque en ocasiones no son más que palabras utilizadas como herramientas de márketing.
La máxima de “somos lo que vestimos” replantea una interesante vía de debate para un futuro no muy lejano y de nosotros los consumidores depende si el concepto “orgánico” se encuentra o no presente en nuestra vestimenta cotidiana. “La situación de crisis económica actual supone retos más difíciles de asumir para quienes pudieran plantearse iniciar esta actividad ahora”, aseguran desde Alternativa 3, pero aún así, se muestran optimistas porque “el producto cuenta con un gran potencial por su gran variedad y además, tiene un mensaje, acompañado de una historia y un anhelo que cualquiera o la mayoría de las personas compartimos”. |