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El precio de la delgadez |
Con la llegada del buen tiempo, la población -especialmente la femenina- lucha por eliminar esos kilos de más que se han cogido durante el invierno. Sin embargo, en ocasiones, la impaciencia por perder peso de forma rápida hace que no sólo se pierda peso, sino también la vida.
Modelos, presentadoras y actrices nos asombran con unas espléndidas figuras muchas veces resultado del paso por el quirófano y no de "dietas milagro". El problema radica en querer imitar la delgadez de unos modelos que nada tienen que ver con la constitución de la mayoría de las personas. La propia denominación de estas personas como "modelos" es errónea ya que no se trata de prototipos, ejemplos o ideales, sólo es gente dotada de un cuerpo diez y que además sabe cómo potenciarlo y cuidarlo para ganarse así la vida.
La prisa por alcanzar estos cánones de belleza hace que lo que empieza por una inocente privación de determinados alimentos acabe por convertirse en una obsesión, una enfermedad e incluso una muerte prematura.
Estas dietas radicales son peligrosas porque las personas que las siguen se saltan comidas y usan de forma incontrolada laxantes para adelgazar de forma rápida.
Esta privación de nutrientes puede dejar a nuestro organismo sin ciertos elementos necesarios como vitaminas o minerales, sobre todo en etapas de desarrollo. Por eso, estas dietas no sólo son peligrosas sino que pueden resultar contraproducentes en cuanto a la reducción de peso se refiere.
Según un estudio realizado en Estados Unidos los regímenes radicales ocasionan un cambio en nuestro metabolismo debido a que el cuerpo se ve bruscamente privado de nutrientes y reacciona restringiendo el consumo de calorías, en previsión de que dicha privación se repita en el futuro o sea duradera. El resultado es que no sólo no se adelgaza sino que, al reducirse el metabolismo, se puede llegar a engordar.
Por todo ello, y para no acabar en el hospital o algo peor, lo mejor es seguir una dieta razonable y continua en el tiempo, comiendo de todo pero menos cantidad y realizando ejercicio físico adecuado a la edad y condiciones de la persona. No obstante estas indicaciones de sentido común, lo más aconsejable es acudir a la consulta de un nutricionista para que nos oriente de forma personalizada sobre la dieta que debemos seguir.
Esperemos que con el paso del tiempo la gente se vaya concienciando sobre lo caro que puede salir jugar con la salud en busca de un cuerpo diez y una delgadez extrema.
¿Qué pensarían de nuestros iconos de belleza actuales otras generaciones y otras culturas donde las curvas eran sinónimo de perfección y buena salud?
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Cristina Martín
elmercadoecologico.com |
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