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El desayuno, ¿por qué es tan importante?
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Porque para conseguir un óptimo rendimiento físico e intelectual y un buen estado de salud, es necesario desayunar todos los días, de lo contrario estaremos con menos fuerzas, más decaídos y con menor concentración. Los nuevos estilos de vida y la falta de tiempo, han dado lugar a una tendencia a realizar desayunos cada vez más rápidos y ligeros o incluso omitirlos. Un trabajo de investigación reciente, revela que el 45 % de los españoles no desayuna correctamente, no realizando el consumo adecuado de nutrientes ni de calorías necesarias.
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Alfonso C. Gálvez,
Nutricionista |
El desayuno es importante a cualquier edad y etapa de la vida, pero es en la infancia y en la adolescencia donde juega un papel muy importante, por ser en estas etapas donde se producen el máximo crecimiento. Aporta la energía y los nutrientes necesarios para comenzar el día, después de las 10 largas horas de ayunas transcurridas desde la cena, de ahí el nombre de desayuno, "romper el ayuno". Si lo que queremos es controlar el peso, debemos evitar esas horas de ayuno, procurando repartir el consumo de alimentos en 5 comidas al día, siendo preferible consumir la mayor parte de las calorías diarias en las primeras horas del día, en el desayuno y en la comida, realizando el resto de las comidas mas ligeras.
Para prevenir la obesidad es importante la forma en la que distribuimos los alimentos a lo largo del día, y no sólo la cantidad o calidad de éstos. Hay estudios que confirman que el desayuno mejora el estado nutritivo, permite un mejor reparto de la energía, reduce el riesgo de que aumente el colesterol, favorece el control del peso, reduce el riesgo de obesidad, diabetes, afecciones cardiacas y mejora el rendimiento escolar, físico e intelectual.
Debe aportar el 25 % de la energía necesaria diaria y es el momento del día en el que pueden ser aportados mayoritariamente ciertos nutrientes, como los lácteos. Debe incluir al menos 3 de los siguientes 6 grupos de alimentos: 1) lácteos; 2) pan, cereales y galletas; 3) frutas; 4) aceites y grasas; 5) azúcar y miel; y 6) huevos y cárnicos.
Es importante dedicar un tiempo razonable al desayuno, unos 15 minutos, y hacerlo en un ambiente cómodo, relajado y sin distracciones.
Un desayuno adecuado reafirma ya desde la mañana el compromiso con un tipo de vida saludable, ayudándonos a afrontar nuestros quehaceres diarios. Un vaso de leche con café o cacao, azúcar, una tostada de pan con aceite de oliva y una fruta o un zumo de fruta, puede ser nuestro mejor combustible para arrancar el día.
Una buena alimentación comienza el día por un adecuado desayuno, que nos hace conseguir un buen estado de salud.
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Nutricionista Alfonso C. Gálvez Martín
Médico Master Universitario en Dietética y Nutrición
Experto Universitario en Obesidad
Colaborador de elmercadoecológico.com
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